Miguel Hernández

Miguel Hernández

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Miguel HernÁndez

Bio

Académico de la Universidad Nacional y profesor de dibujo de la escuela de artes plásticas de esa universidad, Miguel Hernández fue uno de los primeros licenciados en esa especialidad. Además, poseé una maestría del Instituto Pratt de Nueva York. Con escasos 23 años, ganó el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1992 vuelve a obtener dicho reconocimiento.

Es miembro del connotado Grupo Bocaracá y ha expuesto su obra a escala internacional desde 1984 tanto de manera individual como colectiva. Su obra destaca por el impecable manejo figurativo y la técnica del dibujo.

El sentido final de dibujar es aprender, conocer, concerse, ser mejor, disfrutar, crecer y amar.

Miguel Hernández

curriculum vitae

Educación

Licenciatura

Artes plásticas.

Énfasis en Dibujo

Universidad Nacional de Heredia, Costa Rica

Maestría

Bellas Artes.

Instituto PRATT

Brooklyn New York, Estados Unidos.

Beca Fulbright

Pintura.

Instituto PRATT

New York, Estados Unidos.

Otros cursos

Dibujo.

The Arts Student League,

New York, Estados Unidos.

Exposiciones Individuales

Cambio Y Permanencia

Museo Calderón Guardia.

2010

San José, Costa Rica.

Mutantes

Galería del Teatro Nacional.

2006

San José, Costa Rica.

El jardín de Heather.

Museo de Arte Costarricense.

2002

San José, Costa Rica.

Painting and Drawings.

Leonora Vega Gallery.

1997

Nueva York. Estados Unidos.

Museo de Arte Contemporáneo.

1993

Maracay, Venezuela.

Galería Alternativa.

1993

Caracas, Venezuela.

Museo de Arte Moderno.

1993

Ciudad de Panamá. Panamá.

Dibujos

Andrea Meza Fine Art.

1993

Coral Gables, Miami, Estados Unidos.

4X1

Jakob Karpio Gallery.

1993

San José, Costa Rica.

The Art Student League.

1993

New York. Estados Unidos.

Dibujos

Museos del Banco Central.

1993

San José. Costa Rica.

Exposiciones Colectivas

Rembrandt. Homenaje. 1606-2006. La doble cara del espejo.

Museo de Arte Costarricense.

2006

San José, Costa Rica.

Gallo Pinto. Pintura Contemporánea costarricense.

Lambert Gallery.

2005

Atlanta, Georgia. Estados Unidos.

Metamorfosis de las Armas. Dibujos y pinturas.

Feria Internacional de Arte de Chicago. Representado por Hollis Taggart Galleries.

2003

Chicago, Estados Unidos.

Reconceptualizaciones. Una visión surrealista.

Monique Goldstrom Gallery.

1999

Nueva York. Estados Unidos.

II Bienal del Caribe y Centroamérica.

1994

Santo Domingo. República Dominicana.

IV Bienal de Cuenca.

1994

Cuenca, Ecuador

Feria Internacional de Arte de Chicago.

1993

Estados Unidos.

Pintura Contemporánea Costarricense.

Bienville Gallery.

1993

New Orleans. Estados Unidos.

Kunst aus Costa Rica.

Sprendel Museum Hannover.

1992

Alemania

Entre Trópicos.

Museo de Arte Contemporáneo Sofia Imber.

1992

Caracas. Venezuela.

Maestros de Latinoamérica.

Galería Camino Brent.

1992

Lima. Perú.

FIA'9

Feria Internacional de Arte.

1992

Caracas. Venezuela.

Art Miami 92.

Jacob Karpio Gallery.

1992

Miami. Estados Unidos.

Sofía Wannamaker Gallery.

1990

Miami. San José. Costa Rica.

Arte costarricense de los 80's.

Colegio Universitario de Cayey.

1990

Puerto Rico.

Arte Costarricense Hoy: Nuevas Tendencias.

Miami Dade Community College.

1990

Miami, Estados Unidos

I Bienal de La Habana.

Museo de Bellas Artes.

1984

La Habana. Cuba.

Reconocimientos

Beca Fulbright.

LASPAU. Estudios en el Pratt Institute.

1987

New York. Estados Unidos.

Invitado Especial. Expone Dibujos.

Museos del Banco Central.

1985

San José. Costa Rica.

Premio Nacional de Dibujo Aquileo Echeverría.

Ministerio de Cultura

1983

San José. Costa Rica.

Medalla de Oro.

Concurso de Dibujo Tomás Povedano.

1982

San José. Costa Rica.

Textos

Referencia Artística: Miguel Hernández.

Por Josué Gutiérrez Valenciano.

Tuve la dicha de conocer en persona a Miguel, una gran persona y con un amplio conocimiento; algo que notas con tan sólo hablar con él un par de minutos. Su estudio en Heredia, Costa Rica, no es muy grande pero me sorprendió la inquietante sensación de encontrarme en un lugar que desborda creatividad. Abrumador. Cuando tuve la oportunidad de ir su lugar de trabajo, Miguel nos mostró a mi amiga y a mí, las obras que presentaría en su más novedosa colección. Inmediatamente me llamó la atención los enormes lienzos que reposaban en las paredes, esperando ser retocados y enmarcados. Pero había algo diferente en estas pinturas.

Acostumbrado a las pinturas de paisajes que puedes encontrar a la venta en las esquinas de la ciudad de San José, esto era radicalmente nuevo. Los lienzos estaban quemados o parecían estarlo. Le pregunté a Miguel que cómo había hecho eso, y nos explicó que es una técnica que hace uso del fuego, el humo y el carboncillo para dejar impregnado el lienzo como si fuese algún pigmento.

Como muchos de ustedes ya saben, no soy un muy asiduo a dibujar pero debo decir que si tengo una tendencia secreta por la pintura, aún cuando los pinceles tampoco sean lo mío. Es una de las expresiones artísticas que más me llaman la atención. En el caso de Miguel, un artista costarricense con una amplia experiencia y reconocimiento en el medio por su gran calidad de trabajo, me ayudó a apreciar mucho más el arte que difiere en camino al diseño.

Cambio y permanencia

La colección de Miguel Hernández presentada en octubre de 2010, en el Museo Rafael Ángel Calderón Guardia en San José, Costa Rica, es sin duda una de las más llamativas de ese año. Las más de 40 obras con la técnica "Fumage" representan la transición del alma al ser inmortal y dejar el cuerpo atrás. La técnica, exquisitamente aplicada sobre los lienzos en algunos casos y sobre papel con carboncillo en otros, permite interpretar la visión del artista sobre la universalidad del alma y la inmortalidad que cada uno llevamos dentro. La misma que algún día todos daremos en evidencia. Representada como un desnudo del cuerpo, tanto femenino como masculino, el cuerpo no puede resistir la fuerza superior de la inmortalidad que no puede esperar más su libertad.

Evanescencia de lo perenne.

Por: Efraín Hernández Villalobos

Miguel Hernández Bastos es conocido en Costa Rica por su extraordinario dominio de las técnicas de representación vinculadas con la Academia, particularmente aquellas relacionadas con el dibujo. Ahora, el artista nos ofrece Cambio y permanencia, serie de cuadros en los que exhibe su pericia en el uso de la tinta, el lápiz, el carboncillo y el humo.

La exposición nos brinda cincuenta obras inéditas en el Museo Calderón Guardia (barrio Escalante, San José) hasta el viernes 19 de este mes.

Hernández (Heredia, 1961) ha recibido prestigiosos galardones en Costa Rica y en el extranjero, y ha expuesto obras en galerías de Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, Estados Unidos, Italia, Japón y otros países. Es también profesor en la Escuela de Arte de la Universidad Nacional.

Miguel Hernández comenzó a cosechar éxitos con obras centradas en la imagen por excelencia de las formas clásicas de representación: el cuerpo humano. El artista consiguió así dominar cada detalle y toda relación de proporción de la figura humana, con excelentes resultados.

Luego de una ardua tarea de experimentación, que se transforma en serias investigaciones, Miguel Hernández logra estructurar una obra pictórica basada en el uso de la huella del humo procedente de velas, candiles y sopletes sobre papel, con tela y lona como soportes.

Precisión. El humo responde a la idea del autor de tratar el tema de lo pasajero, de aquello que se nos escapa; de lo breve de la experiencia humana, de lo transitorio y frágil de la vida.

Esa condición de lo inasible queda perfectamente expresada en la huella sutil del humo atrapada en el blanco resplandeciente de la tela y –como la vida misma– controlada y libre a la vez, consigue estructurar imágenes de figuración, no representativas, en variedad de tamaños, conjuntos y piezas independientes.

La sutil impronta oscura del humo consigue superficies de cálido erotismo y fija sensaciones de evanescente delicadeza en la secuencia delicada de matices y valores que se forman sobre los soportes.

Las acciones realizadas con ese proceso exigen precisión y seguridad: no es posible el titubeo.

También es necesaria la actitud flexible que sabe cuándo dejar que el material hable por sí mismo de manera espontánea, y cuándo controlarlo y dibujar con él los contornos y detalles de una figura humana que surge de un negro resplandor o un veloz torbellino.

De esa manera, concretado en la figura desnuda, lo humano se forma y se transforma, se hace y se deshace, se formula y se replantea, como lo hacemos todos en la experiencia de nuestras vidas.

Cuando no permanece tal cual el movimiento del pintor lo quiere, lo gestual de ciertas manchas y rasgos se reformula con otros materiales -como carboncillo, pinceles y tintas- para fijar la presencia de un cuerpo que nace de las brumas de la mancha.

Al conseguir esa dualidad entre lo informe y lo concreto, Hernández plantea afirmaciones en torno al clasicismo académico, a la figura humana y su simbolismo en la tradición occidental, confrontado con la nada informe de la mancha como huella y testimonio de lo fugaz.

Los contrastes rotundos entre el negro y sus diversos valores sobre la blanca superficie del soporte, consiguen sugerir otras ideas de los extremos y de las dualidades, que se concretan en la presencia misma de los contrastes físicos, impregnados o dibujados en la tela.

Ese proceso técnico, tan particular, se justifica plenamente en los contenidos de las obras y se convierte en unidad de sentido y forma que revela la unión expresiva de mente y emoción.

Busca constante. En Cambio y permanencia, el observador creativo tendrá la oportunidad de ejercer su fantasía encontrando referencias múltiples al mundo de las formas y figuras naturales suavemente sugeridas en los intersticios de la huella del humo.

Aquel que conoce y disfruta la presencia directa de los elementos desnudos del lenguaje visual, encontrará -a través de la inmediatez contundente de los materiales y procesos- una elaboración sofisticada de principios y conceptos inherentes a la exploración de la forma en las piezas no representativas.

Las obras de Hernández impresionan por su presentación directa de la nada. Por un momento, las imágenes se detienen en una tela para transformarse en la siguiente y reaparecer en otra, cambio que es una metáfora del devenir humano y del lenguaje artístico.

Cambio y permanencia regulan este constante devenir entre el ser, el tiempo y la nada.

A lo largo de la historia del arte, los creadores han luchado por dominar los recursos expresivos propios de ciertos materiales, técnicas y procedimientos que son los apropiados para la expresión de contenidos dictados por las necesidades de las diferentes culturas.

En tiempos de cambio y transición, algunos innovadores han propuesto maneras nuevas y distintas de formular la obra artística en un periplo interminable por conseguir las formas óptimas de comunicar aquello que desean transmitir a su público.

Entre lo clásico y su antípoda, la pintura reciente de Miguel Hernández representa la honradez de una búsqueda -en este caso, fructífera- que revela los procesos creativos de un artista y su lucha por dominar una forma de representar la vida.

EL AUTOR ES PROFESOR DE LA ESCUELA DE ARTE Y COMUNICACIÓN VISUAL, CIDEA, DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL.

El humo imprime su huella en las obras de Miguel Hernández

Por Andrea Solano

Para el artista costarricense Miguel Hernández, el humo y el fuego son los 'lápices' que utiliza para dibujar las obras que integran su más reciente exposición: Cambio y permanencia.

La muestra se exhibe en el Museo Calderón Guardia, en Barrio Escalante, y reúne 50 obras en formatos pequeños, medianos y grandes caracterizados por trazos libres y sugerentes realizados a partir de la huella que el humo deja en el soporte.

"Para mí el humo simboliza el carácter efímero, frágil y cíclico de la existencia humana. Una candela puede estar encendida totalmente, a la mitad, o estar apagada, así como lo están nuestras vidas", reflexionó el artista.

La muestra es el resultado de un exhaustivo proceso de investigación que tardó 8 años y que lo llevó a explorar las posibilidades expresivas del humo por medio del dibujo. "La marca del humo es la que por sí misma comunica diferentes sensaciones y emociones, pero es necesario un dominio de la técnica del dibujo para poder lograr obras coherentes y con una adecuada composición", afirmó Hernández.

Al calor del arte. Hernández emplea distintos recursos para poder extraer la esencia del humo: candelas comunes y corrientes, lámparas de canfín y sopletes. "Cada una me permite resultados distintos así como los soportes: utilizo, papel, lienzo o lona sintética. La combinación de candela sobre papel en pequeño formato me permite, por ejemplo, obras más intimistas", dijo.

El algunas ocasiones el artista se vale además de otros recursos plásticos para lograr acabados interesantes. "Una vez que obtengo la mancha del humo puedo dedicar varios días a descifrar lo que quiere comunicar", comentó.

Posteriormente, y si lo considera necesario el artista interviene la imagen con carboncillo, lápiz pastel o pincel seco (tinta aplicada con pincel sin diluir), para definir contornos, por ejemplo.

En esta serie Hernández ser mueve desde la figura humana femenina y masculina hasta paisajes más abstractos en los que predomina el movimiento.

"Las escenas nos conducen a un mundo enajenado e incierto que proyecta también una sensación de absurdo y sin sentido", opinó el curador Efraín Hernández , docente de la Escuela de Arte y Comunicación Visual de la Universidad Nacional.

Cambio y permanencia

Por: Xinia Molina Ruiz

El pintor herediano y académico de la Universidad Nacional (UNA), Miguel Hernández Bastos, expuso su obra en el país, desde el 27 de octubre y durante todo noviembre, en el Museo Histórico Rafael ángel Calderón Guardia.

La inauguración contó con la presencia de reconocidos artistas plásticos, intelectuales, así como de autoridades universitarias y del gobierno de la República. Miguel Hernández Bastos es conocido dentro y fuera del país, por el extraordinario dominio que posee de las técnicas de representación, particularmente aquellas relacionadas con el dibujo. De hecho, este pintor comenzó a cosechar éxitos con obras centradas en la imagen por excelencia de las formas clásicas de representación del cuerpo humano, donde consiguió dominar cada detalle y toda relación de proporción de la figura humana con excelentes resultados.

Nacido en Heredia, Miguel Hernández tiene una Licenciado en Artes Plásticas con especialidad en dibujo de la Universidad Nacional y una Maestría en Artes Plásticas en el Pratt Institute de Nueva York, mediante una beca Fulbright-LASPAU. Actualmente, es catedrático de dibujo de la Escuela de Arte y Comunicación Visual de la Universidad Nacional y ha sido galardonado con varios premios y reconocimientos, entre ellos: Premio Nacional de Dibujo Aquileo J. Echeverría y la Medalla de Oro del Salón de Dibujo Tomás Povedano. También el Premio Nacional de Pintura Aquileo J. Echeverría y Premio áncora, ambos como integrante del Grupo Bocaracá.

Sus obras se han expuestos en diversos museos y salas de gran prestigio en América Latina y Estados Unidos, por ejemplo en el antiguo Museo Sofía Imbert de Caracas; en el Museo de Arte Moderno de Panamá; en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico; en el MOCHA Museum de Nueva York; en el MIURA Museo de Arte de Japón. Hernández expone con regularidad en la Galería Monique Goldstrom y la Galería Leonora Vega en Manhattan, Nueva York. Representó a Costa Rica en la XLVII Bienal Internacional de Arte de Venecia, Italia; en la IV Bienal de Pintura en Cuenca, Ecuador y en la I Bienal de Arte de la Habana, Cuba.

Su obra Aunque desde los inicios de su carrera, Hernández se centró en la imagen del cuerpo humano, sometiéndolo a diversos contextos y espacios plásticos, de alguna manera trata de cuestionar ese espacio de privilegio donde se ha idealizado lo humano. A lo largo de sus años de trabajo profesional, se nota que, dentro de diversos formatos estilísticos y distintos modos de expresión gráficos y pictóricos, continua su exploración técnico-expresiva y conceptual. Efraín Hernández Villalobos, académico de la UNA, reconoce que las pinturas más recientes, Miguel Hernández plantea la violencia camuflada en armas letales hechas de objetos inofensivos y cotidianos que ocultan o disfrazan el elemento violento tras una apariencia engañosa. Con estas obras Hernández propone el tema del absurdo de la conducta humana con el uso de objetos insólitos, a la vez que denuncia una cultura del engaño, la falsedad y el encubrimiento.

En reciente trabajos, Miguel Hernández propone imágenes con extrañas escenas en las que grupos de desnudos deambulan de manera incierta dentro de los límites de oníricos paisajes —desolados, misteriosos e irreales— que en algunas ocasiones parecen engullirles y atraparlos dentro de sus marasmos. Las escenas nos conducen a un mundo enajenado e incierto que proyecta también una sensación de absurdo y sin sentido.

La nobleza del dibujo

Eduardo Faith Jiménez. Museólogo. Plaza de la Cultura

Hablar de la nobleza del dibujo, como el resultado más inmediato y revelador del impulso que - a través del nervio y el carbón - se plasma sobre el papel, es hablar de honestidad y de pureza.

El carbón no deja mentir. Se es o no se es un buen dibujante. No existen arrepentimientos o correcciones que puedan ser descubiertas años más tarde.

Plasmado el trazo, existe y se comunica

Pero no es solo la técnica, el dominio del medio, lo que caracteriza al buen dibujante. Quien conoce las palabras, pero es incapaz de ordenarlas, no puede comunicar sus ideas. Dominar el medio y utilizarlo para mostrar el contenido, hace equilibrar la balanza y nace un trabajo plástico importante.

La obra de Miguel Hernández reúne estas condiciones.

Con un proceso que se inició hace pocos años, este dibujante sorprende por su constante evolución. Se inició trabajando las microscópicas texturas de los insectos, que luego se han desarrollado como tema plástico, acompañado siempre al hombre, centro de la composición, del universo. Esas infinitas y minuciosas superficies han impuesto el carácter a su trabajo, delatando su amplio conocimiento del oficio.

En su obra inmediatamente posterior, hombres alados, ángeles o demonios, caen y se elevan sobre sus enormes superficies, las cuales determinan el sentido de la acción, mientras que la figura en sí reprime aún su propio movimiento. En su obra más reciente el movimiento no nace del entorno sino de la figura misma. Es ella quien marca el ritmo en el espacio, hasta quedarse sola, proyectando un trazo de dirección. Este descubrimiento cambia notablemente el sentido de su concepción, el hombre progresa, baja, sube o se detiene por su propia fuerza interior.

Su interés por la acción lo hace profundizar aún más en su dominio de la anatomía, observando cada instante del desplazamiento. En alguna forma esta preocupación podría recordarnos las del Futurismo Italiano de 1911, aunque sus motivaciones y el modo como lo trabaja, implantan de tal manera su huella, que esta observación se torna un apunte intelectual.

Ligeros y transparentes, adoloridos y confusos, libres o angustiados, sus seres siempre llegarán a mover algo en nuestra memoria y nuestros sentidos, sobre la disyuntiva espiritual y terrena, alucinada y contradictoria del hombre que habita la tierra.

Miguel Hernández y la metafísica del dibujo

Carmen Naranjo

Miguel Hernández con una obra fuerte, impecablemente dibujada, ganó el primer lugar del I Salón de Dibujo Tomás Povedano en el año de 1982. Esta exposición cumple con lo previsto en ese Certamen, que obliga a una exposición al año siguiente del premio. La idea de realizar una exposición del artista ganador, da la oportunidad de confirmar el acierto del fallo, pues ya no se trata de tres o cuatro trabajos, sino de todo un conjunto que enseñe la labor artística del creador.

El dibujo es la técnica indispensable en la expresión de cualquier arte, es como el principio y el punto de partida para fundamentar la obra de arte.

Y el dibujo en sí mismo es una expresión artística completa. Miguel Hernández lo demuestra con esta exposición.

Caracterizan sus obras la destreza en el dibujo, casi perfecta. Hay una enorme pericia que encierra disciplina, vocación por el arte y empeño en la superación.

Pero, hay algo más de Miguel: su deseo de investigar sobre la vida y su transformación, ese misterioso momento cambiante de los seres y de las cosas, ese dinamismo constante del tiempo. Una mirada profunda lo distingue, una mirada que busca más allá de lo estático, una mirada que se enamora de las transformaciones y de la metafísica.

Las obras de Miguel podrían llamarse iniciales, pero son firmes y profundas, hablan por sí solas, no se sostienen ni en trucos ni en fórmulas, son evidencia de un artista maduro, sometido al encantamiento de lo profundo.

El futuro de Miguel nos va a deparar grandes obras, eso es evidente.

Mutantes

Elizabeth Barquero S.

Provisto de un impecable dominio técnico, aunado de una fértil imaginación y consciente de que la libertad toma fuerza en la disciplina más estricta, Miguel Hernández y presenta, para nuestro disfrute, una serie de dibujos al carboncillo titulados "Mutantes" en los que se ingenia para inventar una condición humana, inmersa en un universo repensado que reaparece transfigurado, donde se confunde lo real con lo irreal.

El camino que nos propone es la relación sólida entre el lenguaje plástico y el poético, el disfrute del dibujo y la fantasía, la confrontación con un arte de equilibrada serenidad, propia de un clasicismo de nuestro tiempo, en concordancia con una temática inquietante, que presenta la evasión dinámica hacia lo cambiante: la metamorfosis.

El repertorio de personajes, en plena acción de transformación, se impone con intensidad mediante la exaltación de lo imaginario, la evocación de situaciones imposibles en un mundo real, pero posibles en el universo de los sueños y de los deseos de este artista refinado que transmite, para nuestro disfrute, un culto a lo exótico, extraño y fantástico.

Museo de la Miniatura

Ileana Alvarado V. Libro Bocaracá: 1988-2003. Fundación Museos del Banco Central, 2003.

En 1982 obtiene el Premio Nacional de Dibujo Aquileo J. Echeverría. Es integrante del Grupo Bocaracá. Plantea el tema de la problemática existencial del ser humano y su obra evoluciona de su propuesta original en dibujo, al ámbito pictórico. La tendencia expresionista predomina en su figuración y lo lleva, a una fragmentación del cuerpo humano, representado como queja de la idealización de la cultura clásica. En la actualidad ha llegado al climax con su fase antropófaga, donde plantea un paisaje desolado en el que el hombre se ha consumido a sí mismo casi por completo. El Dibujo, no solo como trazo, sino como técnica, continúa presente al emplear el carboncillo para crear la imagen y dar un efecto diferente a la pintura.

Miguel Hernández, XLVII Bienal Internacional de Arte de Venecia

Virginia Perez-Ratton

Miguel Hernández presenta en la XLVII Bienal de venecia parte de su obra más reciente. Un período en que su temática se relacionaba de manera intensa y personal con las imágenes de órganos asociados con el deseo y la lujuria, ha desembrocado en los trabajos que vemos ahora. Sus dotes de virtuoso dibujante, alimentadas desde siempre por un profundo conocimiento de la historia del arte, sobre todo el Renacimiento Italiano, su pertenencia a un ambiente de naturaleza exacerbada, y su inserción dentro de la sensibilidad y el "vécu" contemporáneo, dan como resultado estas piezas: el espectador se ve involucrado, inmerso en una mezcla de placer y temor, conjunción de temas clásicos con un entorno lujuriante, trópico animal y vegetal, reptante y sensual, que conduce las figuras del clasicismo a la familiaridad de sus propias fantasías. Más allá de una simple evocación formal de fragmentos de pintura al fresco, revisten la calidad húmeda y vaporosa del "boudoir", de una intimidad que permite todas las libertades y en donde confluyen las facetas interiores del artista, su percepción interna del cuerpo fragmentado que somos todos.

Miguel Hernández, Museos de Arte Contemporáneo

Dermis Pérez León

Volver sobre sus pasos permite a un artista reevaluar su obra, sintetizar y proponer cambios, sin perder conexión con el pasado. Aunque esta no ha sido la finalidad de la última exposición del joven miguel Hernández, parte de la muestra retoma el tema del dibujo, la ilustración y la viñeta de comentario social, narrativa, caricaturesca y expresionista que recuerda a los pintores de crónicas del siglo XIX y principios del XX.

Son divertimentos, recreaciones y ejercicios que muestran las características que permanecen en el sustrato de su obra: una extraordinaria capacidad para el dibujo y el manejo expresivo de las formas, sentido de la composición y el diseño y gran sutileza en el tratamiento del cuerpo humano.

Algunas sin una crónica de su vida nocturna en bares al lado de amigos, otras un homenaje a conocidos entre los que se nombra a él mismo, como puede apreciarse en "Entre Amigos, Fernando Calvo, Spthephen Greene, el escritor V.A. Mora Rodríguez, mi padre Miguel Hernández y yo", el título de las ilustraciones. Por último, varias viñetas recrean ambientes sórdidos de cierto "exotismo" y visión folclórica, donde algunos turistas son mostrados de manera crítica en escenas turbias y grotescas.

Sin embargo, la parte más importante de la exposición está en la pintura, por la que Hernández es conocido internacionalmente. En sus más recientes creaciones, el artista ha discriminado múltiples signos y referentes de obras anteriores para realizar un viaje íntimo y selectivo hacia el interior del cuerpo humano y despojar de la piel, con la teatralidad del gesto de un strip tease, a los emblemáticos torsos masculinos -que lo caracterizaban- dejando el músculo y la armazón sólida, hasta penetrar el aparato digestivo y los órganos que lo componen.

Sin querer hablar de evolución de su narrativa inconexa, dislocada, esquizofrénica y postmodernista, sujeta a dos conceptos aparentemente opuestos de lo inobjetual y figurativo relacionados de manera ambígua, ha pasado a una mayor integración temática y formal. Siguen presentes la mezcla de sensibilidades, el contraste entre la manualidad del oficio del pintor en sentido tradicional y lo industrial, repetitivo con fragmentos de damasco añadidos al lienzo que forman parte del conjunto de la obra y hacen su continuidad.

Así mismo resulta interesante señalar la alusión a patrones reiterativos, ya no en presencia del leitmotiv del torso masculino de estilo renacentista o los fragmentos de tela con dibujos reiterados de flores kitsch, sino de nuestros signos de los que ha resultado un nuevo lenguaje.

Dentro de su propia obra, el artista ha descartado y profundizado progresivamente la forma de su discurso, esto dicho de manera literal, pues de presentar los torsos idealizados, separados del espectador a través de capas de transparencias que los subliman, han ido a la desnudez más extrema, a la apariencia chocante de estómagos, intestinos, lenguas, imitación de texturas y colores referidos a la mierda y otros fluidos corporales que han venido a sustituir las manchas abstractas, yuxtapuestas al naturalismo del cuerpo y que eran una contradicción o referencia a otros estilos de pintura.

Hernández ha pasado de una estética de lo superficial, contemplativo y en alguna medida abstracto, a la entraña del cuerpo. La sensualidad historicista ha pasado a "reinventar" otra clase más interna e igual de anatómica, dibujada con la misma presición y realismo que la parte del cuerpo anteriormente citada, pero más vital.

Dibujante por excelencia, aprovecha su habiidad en la línea y representa a los diferentes órganos como si fueran ilustraciones de un libro de biología, provocativamente diseñadas con realismo sensual. Logra así una tensión que le imprime cierta agresividad de la que posteriormente se desprende para refinar las formas y sublimarlas con veladuras, transparencias y suaves tonos que recubren los dibujos realizados con carboncillo. Este nuevo "clasicismo" representado en lo aparente y desagradable, en realidad es expresión de nuestras más íntimas pasiones.

La pasión aquí es entendida como algo más abarcador. Sin dejar de apoderarse de lo físico y sexual se extiende a las cosas y en su exhuberancia traspasa todos los ámbitos de nuestra vida.

Hernández nos lo dice con sus títulos: "El deseo del otro", "Las lenguas deseantes", "Conjunto decorativo" y "La ley del deseo". Esta ironía o choque entre lo representado y lo que está implícito, el pintor lo remarca aún más y uno siente que él pinta con cierta fruición, juego obceno en el que el deseo se presenta sublimado en lo escatológico.

Así ha construído una sutíl poética a través de simbologías concernientes a lo más sucio del cuerpo. En una época en que la atracción y el deseo ha sido hurtado, cuando no convertido en algo banal, en la confusión de imágenes que nos cruzan y saturan, Miguel Hernández nos responde con la belleza corrosiva y la poetización de signos chocantes, en apariencia, pero que muestran su sinceridad y nuestra hipocrecía.

Hernández ha logrado la sublimación y de alguna manera la ha academizado por su particular manera de ser convencional, de referirse al dibujo perfeccionista y humanizado del renacimiento. El cuerpo humano no deja de estar presente, es su tema y preocupación. Igual abandonó la narrativa y esta vez su propia alteridad, lo que presuntamente pudiera ser una actitud iconoclasta, se revierte en un romanticismo clasicista, al hacer la contemplación menos violenta, menos irónica entre el tema y lo representado, que igual está un poco velada, pero es menos contradictoria y confusa.

Esto no responde a una excursión caprichosa, de los artistas jóvenes costarricenses, Miguel Hernández es uno de los más coherentes al crear un discurso contemporáneo fuerte en el que ha seguido investigando dentro de su propia línea temática manteniendo una lógicahasta llegar a constituir un lenguaje propio y característico.

Dibujo "Transitoriedad del Hombre"

Miguel Hernández, 1982, lápiz, 62 cm x 120 cm, Primer Premio: I Salón Anual de Dibujo: "Tomás Povedano", 1982.

Desde sus inicios, es el dibujo en toda su dimensión lo que definitivamente obsesiona a Miguel Hernández. A inicios de la década de los años ochenta, Hernández apenas concluyendo sus estudios universitarios logra ser reconocido con el Primer Premio en el I Salón de Dibujo (1982) y al año siguiente con el Premio Nacional de Dibujo "Aquileo J. Echeverría". De estos tempranos años es el impresionante dibujo "Transitoriedad del Hombre", un dibujo de gran formato de una figura alada. En esta obra, Hernández no dibuja sobre un mismo papel, sino que emplea diferentes papeles donde logra una importante calidad de matices y una gama de grises. Más que en el rostro, toda la fuerza se concentra en el cuerpo que con el pasar de los años va dejando de ser estático para transformarse en algo incesante como si se tratara de una metáfora que alude a la vida misma.

El pintor debe ser un filósofo visual. Entrevista con Miguel Hernández.

Por: Rafael Cuevas Molina

Egresado de la Escuela de Arte Plásticas de la Universidad Nacional es, a los 32 años, uno de los más sólidos valores de la plástica nacional. En el atardecer del 27 de febrero, cuando recién se habían otorgado los premios nacionales 1992, conversamos con Miguel Hernández en su casa-taller en Heredia. Miembro del Grupo Bocaracá (Premio Nacional de Pintura 1992), Miguel fue desgranando en la penumbra del atardecer su ambición de ser un artista total.

En 1983 obtuviste el Premio Nacional de Dibujo Aquileo J. Echeverría, y en el 82 el Primer Premio del Primer Salón de Dibujo "Tomás Povedano";en 1992 al grupo Bocaracá se le otorga, y a vos dentro del grupo, el Premio Nacional de Pintura. Hay, entonces, una distancia de diez años entre la primera vez que sos premiado en Costa Rica por tu obra, y este último premio en el cual colectivamente participas. ¿Qué ha significado para tu trabajo plástico, para tu trabajo creativo este período de diez años entre uno y otro premio?

En el período de los diez años hubo muchísimos cambios, sobre todo en la pintura, en la forma de ver las cosas. Hace diez años, cuando me dieron ese premio, precisamente yo venía recién salido de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, y era como el primer contacto que tenía, mis primeros pasos a nivel de exposiciones y de confrontación de la obra con el público; y sí, cambiaron muchas cosas, desde mi concepción de la pintura hasta mi visión del mundo. Yo creo que influyó mucho que hubo un tiempo que estuve viviendo fuera, y tuve mucha oportunidad de ver cosas que me faltaba ver, desde pintura académica y moderna, como Picasso, Matisse, etc., hasta los pintores contemporáneos; y eso modificó muchísimo mi trabajo, mi concepción.

Vos saliste de Costa Rica a hacer una maestría a Estados Unidos. ¿Ella en qué te ayudó a crecer?

Bueno, antes dibujaba por el solo hecho de dibujar; yo creo que eso es básico; tener ese placer, sentirse bien cuando uno dibuja. A mí me preocupaban siempre problemas de tipo existencial; al salir empecé a conocer otras corrientes. En Estados Unidos, por ejemplo, me di cuenta que ellos nos ven a nosotros como pintores folclóricos. Lo primero fue un choque a ese nivel porque los pintores latinos tenemos toda una formación diferente; vas al Museo de Arte Moderno y encontrás que quizá hay tres pinturas de latinos que son importantísimos; Siqueiros, Orozco y Frida Kahlo y nada más. Entonces fue como una especie de choque, y creo que hasta ahora me está ayudando para ver cómo puedo revertir todo eso, para verlo desde una perspectiva como latino.

Ese "folclorismo" que se le atribuye a la plástica latinoamericana vos ¿cómo lo valoraste? Los pintores latinoamericanos somos más visuales, más figurativos, nos gusta más el cuerpo, contar la historia, pero la mayoría de los pintores en Estados Unidos no son así sino que son de tendencia abstracta, por ejemplo, o minimal. Entonces llega uno con grandes deseos de dibujar y se encuentra con que es otra cosa, nadie valora eso, a nadie le interesa, más bien lo ven con cierta distancia pues sienten que es caer en lo anecdótico. Esto me ayudó porque durante un tiempo estuve inmerso en ese mundo, y yo me decía "estamos perdidos nosotros"; pero después me di cuenta que lo positivo era rescatar todo lo que nosotros tenemos pero también innovar. Yo diría que lo bueno ha sido que he conocido las reglas del juego de la metrópoli, precisamente para no entrar en el juego de ellos, para saber ubicarme.

Cuando salís del país te encontrás con un mundo cosmopolita que te permite ubicarte mejor en el ámbito de la plástica contemporánea mundial. En muchas oportunidades, no solamente en lo referente a la plástica sino en general, en nuestra universidad se habla de que somos una universidad muy provinciana. Remitamos eso específicamente a la formación plástica, ¿vos dirías que tenemos una formación muy "provinciana" en el ámbito de la plástica en la Universidad Nacional?

Yo creo que no, pero sí tenemos algunas desventajas respecto del manejo de información, porque nos llega muy poca. Pero podríamos hablar de provincianismo en la medida en que el personal docente no se preocupa lo suficiente por su propia superación. A veces hablan despectivamente de los "pintores newyorkinos", pero muchas veces no se preocupan lo suficiente por estudiar y ver lo que está pasando. Yo veo que se quedan con Picasso y nada más, no se actualizan. Por ejemplo, podrían preocuparse un poco por la semiótica de la pintura, por el valor del signo, por el valor de lo matérico. Entonces, en ese sentido, yo creo que sí tenemos desventaja. Yo no creo que la verdad está allá, ni mucho menos, sino que hay muchas verdades y si hay algo que nos puede salvar a nosotros es buscar la nuestra. Porque el otro problema es "estar a la moda", y la moda pasa muy rápido y de pronto te das cuenta que ya estás fuera de moda. En mi opinión, en Costa Rica los mejores pintores son los que están trabajando desde hace muchos anos en una temática y son casi desconocidos. Muchos, sin embargo, al no estar informados, no se dan cuenta que están haciendo cosas buenas, no saben la dimensión de su propio trabajo.

Hace algunos años Isaac Felipe Azofeifa me decía que a Costa Rica no llegan las olas de los cambios sino la espuma, que es una bella metáfora para decir que, posiblemente, se está en un recodo para muchas cosas. Ahora, de ser eso negativo, se puede subsanar de muchas formas, entre otras saliendo del país, no necesariamente a estudiar, simplemente a viajar, a conocer. Vos has estado en otras partes...

En México, por ejemplo, en donde hay otra verdad, con todos los pintores pintando puñales, corazones, Vírgenes de Guadalupe, la muerte, que tienen para ellos un significado muy propio, y con lo que hacen cosas muy buenas. También he estado visitando pintores en Panamá, en Venezuela, en Inglaterra, Francia, Italia, donde he conocido a los pintores "punta de lanza". Yo he procurado ver e informarme porque siento que eso es básico en la pintura.

Hace diez años, cuando obtuviste estos premios, eras básicamente un dibujante y hoy, ¿qué sos?

Para mi el dibujo es la puerta dorada, es lo fundamental. Pero sobre la base del dibujo me gusta componer y recomponer. Ahora trabajo más mixto, porque mezclo dibujo con óleo, y ya no me interesan tanto esas divisiones que antes se hacían; ahora todo es válido. Más bien lo malo es cuando, como la nuestra, la pintura está muy enmarcada dentro del modelo del gusto general, mientras que su papel debería ser romper con todos los modelos establecidos. El pintor debe ser, a mi parecer, un filósofo visual; no se trata de ser diestro representando un rostro con todas las luces y colores, se necesita más que eso, de ahí que podamos decir, con Da Vinci, que la pintura es mental, es de organizar ideas y de proponer cosas. Por eso ya no es tan preocupante si lo que estoy haciendo es dibujo, pintura, escultura, objeto tridimensional o instalación.

En algún momento decías que en Costa Rica no hay un arte de "ruptura", ¿será que es este un medio muy complaciente?

Yo creo que sí; tal vez desde las causas geográficas y la poca exigencia del medio viene la cosa. Un artista bueno, en el sentido apuntado, no vendería nada aquí. A veces es tan ridículo que si yo dibujo un torso al que no se le ve la cabeza y se le ve el pene, pues ya no se puede vender ni mucho menos. Material sí hay para trabajar, precisamente porque como todo está como dormido, uno puede hacer cosas impactantes.

A partir de la década del 80, hay un auge de la producción pictórica costarricense, ¿qué pensás de eso que podríamos llamar el "boom" de la plástica costarricense, al cual, de alguna manera, también perteneces, porque ubicas tu producción plástica en esta década del 80?

Yo creo que es un "boom" tremendo que llegó hasta aquí. En los 80 se dio un "boom" a nivel mundial impresionante. De pronto los pintores empezaron a viajar muchísimo y a vender muy bien. Yo no vendo en Costa Rica, pero sé de amigos que venden en setecientos mil colones, en un millón de colones una pintura. Entonces, yo siento que mucha gente se empezó a motivar de ver tanta plata, y que había tanta gente estudiando; pero seguramente no será sino hasta dentro de unos años cuando en verdad sabremos qué será lo que realmente nos quede de bueno de este "boom"; pasará algún tiempo para que se separe la paja del trigo, para que se decanten los verdaderos valores de los que no lo son.

Yo pienso que muchos de los pintores jóvenes que hoy se integran a la plástica costarricense o que empezaron a integrarse en los 80, de alguna forma también son el producto, como vos, de la formación en las universidades...

Exacto, eso es indudable, y en eso la Universidad Nacional está dando excelentes frutos a nivel nacional; en dibujo, por ejemplo, casi siempre es la que se lleva los premios. La universidad juega un papel importantísimo, pues le permite mayor acceso a los instrumentos básicos de la expresión plástica a la gente.

Hablemos un poco sobre el Grupo Bocaracá. ¿Cuándo nace este grupo y por qué?

No estoy muy claro porque yo estaba en Nueva York cuando se fundó y me invitaron a integrarme cuando volví. Lo que llevó al grupo a formarse fue la necesidad de unir esfuerzos sobre todo económicos, no tanto una línea definida, sino aunar esfuerzos para poder viajar, para poder hacer exposiciones juntos y para poder presentar proyectos a galerías en otros países. También no se metió a todo el mundo, sino que parece que se seleccionó de acuerdo con que hubiera cierta intención o similitud por lo menos de investigación, y también con ciertas ideas que podemos llamar contemporáneas. El grupo ha desarrollado varios proyectos y está por sacar un libro. Tiene dos personas que son los teóricos, los que escriben, con los que compartimos.

Deberíamos, por lo tanto, establecer una diferencia con lo que han sido otros grupos en Costa Rica. Podría mencionar, por ejemplo, al Grupo 8, que marcó una pauta dentro de lo que era el desarrollo histórico de la plástica costarricense en un determinado momento, al introducir una serie de nociones nuevas. Y ellos se lo plantearon básicamente como eso, como una problemática conceptual que cambiaba la noción de la plástica, de lo que había que hacer , etc. Bocaracá...

No, Bocaracá no. Los miembros del grupo tienen una gran capacidad de viajar. Había algunos a los que veía en Nueva York hasta cuatro veces al año; pero plantear una posición o buscar una ruptura evidentemente no la tiene. Pero, de alguna manera, se da como de rebote, porque aunque hay mucha diferencia interna, hay unidad en lo que podríamos llamar un concepto contemporáneo.

¿Qué es lo que se le premia entonces a Bocaracá?

Yo creo que a Bocaracá lo que se le premia es su proyección a nivel internacional. Yo también creo que la Costa Rica de los 60 era muy diferente a la de ahora. Un grupo que plantee algo conceptual hoy, seguramente debería dejar de pintar, o hacer algo muy, muy radical porque las necesidades son otras. Así que la propuesta de Bocaracá es unir esfuerzos para poder crecer juntos, reconocer la imperiosa necesidad de salir, lo que era imposible hasta hace pocos años, y en parte todavía lo es, pero cuando unimos esfuerzos, pues eso es posible. Da respuesta a una necesidad específica. Entonces, yo creo que la visión de Bocaracá es, humildemente, que cada quien pinte lo que pueda y promocionar, porque hoy, en este mundo, es muy difícil lograr cosas uno sólo.

Sin embargo, me decís que ustedes en algunas oportunidades se reúnen y discuten...

Sí, y es muy importante esto. Pero donde yo me nutro más es en conversaciones con otros pintores, sobre todo con un pequeño grupo alrededor de la Galería Jacobo Carpio, donde la discusión es más intensa, y donde es muy fuerte la crítica entre nosotros mismos, y en la que a veces participan críticos de arte de otros países que vienen invitados especialmente...

Eso se hace en un circulo bastante cerrado.

Es una lástima. A veces se anuncian, pero generalmente es muy cerrado. Y no es la intención de la Galería el ser tan cerrado, pero llega muy poca gente. Eso me aporta muchísimo.

Tanto Bocaracá como lo que hace la Galería Jacobo Carpio son esfuerzos desde lo privado, donde el Estado no juega ningún papel ni como gestor ni como apoyo, a no ser un apoyo en el nivel del reconocimiento a partir de este premio. Entidades que se supone debería apoyar, la proyección de los plásticos (como la Galería de Arte Contemporáneo o el Museo de Arte o el Ministerio de Cultura) no han asumido este papel...

No lo han asumido sobre todo por falta de visión. No han tenido un papel tampoco en toda esta explosión de la plástica de la que hablamos antes. Posiblemente ni saben lo que está pasando. Más bien el Museo, cuando trae exposiciones, trae pintura malísima, es impresionante la curaduría que hacen. El Ministerio no está haciendo mucho y el Museo no hace casi nada. El problema está en que tienen buenas intenciones, pero les hace falta perspectiva. Además, podría ser que hiciera falta un poco de humildad y no creer que lo saben todo; podrían consultar un poco sobre a quién traer, por ejemplo. Pero eso es difícil cuando hay poca formación. Al público también hay que educarlo.

Hablando del público, a diferencia del teatro, que en la década del setenta formó un público , no han habido políticas específicas para formarlo en el ámbito de la plástica...

Sí, el ámbito de la plástica es muy pequeño, las personas que van a las exposiciones siempre son las mismas. El problema también está en que el arte se ha convertido de una gran pulpería, con esos precios astronómicos qué alcanzan las obras y que sólo puede pagar una élite o las grandes corporaciones. Eso ha pasado en todo el mundo, no sólo acá. Es terrible porque la pintura es, hoy, para élites.

En este contexto entonces, ¿qué debe hacer el artista?

Yo creo que el artista (no necesariamente un pintor o un dibujante) es la persona que tiene una actitud ante algo y está muy clara de lo que está pasando en política, en filosofía contemporánea y toma una posición. Es así como el último movimiento en arte vuelve a ser el arte político, que implica el racismo, el feminismo, la represión de las dictaduras, los gays, etc. Yo, por ejemplo, estoy trabajando en eso. Estoy trabajando en cuadros que no son para decorar una sala, sino reflexiones sobre nuestra realidad.

Y con tus estudiantes en la Universidad Nacional, ¿sentís que ellos están comprometidos con una visión del artista como la que estás planteando?

El problema que nosotros hemos heredado es el de la fragmentación, por eso siempre nos estamos planteando, por ejemplo, de que si esto es dibujo o es pintura. La solución para ello es una concepción de totalidad, holística, del mundo, donde se entienda que el arte separado de la realidad no hace nada, y que adquiere sentido dentro de un contexto determinado, y que el arte es una respuesta determinada y específica a una sociedad, también determinada y específica, que la provoca.

Los vórtices de vida de Miguel Hernández

Por: Thais Aguilar

Lo nuevo y lo viejo es tan relativo como en blanco y negro en la obra del connotado pintor costarricense, quien se ha convertido en referente del arte plástico nacional a escala global

Miguel Hernández es prolífico con su obra; pinta, pinta, pinta; prueba, prueba y prueba nuevas técnicas y formas de expresión -casi siempre en blanco y negro-, concentrado por días en su casa-estudio en su natal Heredia.

Pintar diariamente es vital para él, como tomar agua para cualquier ser humano, y así ha sido desde su adolescencia y así continúa en su adultez, con el mismo gozo, el mismo ímpetu, la misma pasión y el mismo sentido de exxploración.

Sin embargo, en el 2013 Hernández se echo al agua con el color y la curva, como el círculo del eterno retorno, rompiendo sus planos abiertos y monocromáticos, para caer en la tensión entre sensualidad y disipación..."los cantos de sirena del mundo para la mente y el espíritu", según palabras del crítico de arte cubano Ricardo Pau-Llosa, en su presentación de la colección Vórtice -Vortex-, estrenada mundialmente en el XVI Congreso de la Federación Internacional de estudios sobre América y el Caribe, celebrando en Ankara, Turquía, hacia finales del año pasado.

El congreso titulado "El Viejo Mundo y el Nuevo Mundo en la Era del Diálogo" fue organizado por la Universidad de Ankara y contó con la participación de más de 500 intelectuales de todo el mundo, de todas las ramas de estudios universitarios, pero especialmente del continente americano.

Una de las obras de la exposición de Hernández pasó a formar parte de la colección de la Universidad de Ankara, donde también se encuentra un busto del poeta costarricense Jorge Debravo.

El eterno retorno

Con Vórtices, Hernández pasó de su habitual plano rectangular para adentrarse en los círculo concéntricos como símbolos de lo efímero y del eterno retorno, del cual surgen seres mágicos, llenos de colorido, inspirados en el cromatismo costarricense.

Algunos estamos poco habituados al color en la obra de Miguel Hernández pues su factura plástica ha sido siempre muy monocromática: negro sobre blanco y de trazos muy libres. Algunas veces es figurativa; otras orgánica, pero siempre es inesperada, vital, desenfadada.

Esta colección tiene otros poco comunes elementos, los del realismo mágico, el de los círculos concéntricos y vertiginosos de los que surgen animales mágicos, mitad animales, mitad gusanos, mitad humanos, a la vez que las figuras humanas se presentan cual almas errantes que se desdoblan en la circularidad y se funden con el color.

Esos círculos podrían interpretarse como yerberas -flores que le encantan a Hernández- y que podrían ser mandalas, como afirma Pau Llosa: "Hernández retoma un importante tema de su trabajo: la tensión entre sensualidad y disipación".

Empero, el crítico observa estos mandalas-yerberas como un punto de conexión donde se reconcilian "lo mundano con lo celestial". "Esta imagen y sus pigmentos que se salpican e irradian hacia el frente desde la circunferencia, son la expresión del irreprimible hedonismo de Hernández, de su aversión a permitir que el concepto tome en inmanente sin brindar igual homenaje a la naturaleza vibrante, impredecible, pasional e incontrolable de la creación, así como la aprehensión de las imágenes artísticas

Sin embargo, pese a la inspiración de los mandalas, la colección de dibujos de Vórtices nos sugiere estar frente al infierno de La Divina Comedia: con color, sin demonios ni tormentos, aunque con una magia surrealista que sorprende...

Estas obras sorprenden por sus deformidades y sus seres fusionados, fragmentados, diluidos siempre en la técnica del humo; intuitivos, demoníacos y hasta orgánicos; todos confluyendo, fundidos y en espiral, en el infinito de la esfera

La forma de trabajo del pintor herediano está muy inspirada en la improvisación, en pararse frente al lienzo sin seguir esquemas. A diferencia de otros artistas, Miguel revela: "Comienzo de manera muy intuitiva un cuadro y nunca sé como terminará. Mi pintura es un viaje creativo. En esta colección lleno de color y formas que me inspiran desde la música que escucho, hasta las yerberas que observo desde mi florero".

Sin ideas previas, con base en la técnica del humo, Hernández toma las tizas pastel y el eterno carboncillo para jugar con los círculos concéntricos, una y otra vez. Es un divertimento creativo de donde surgen sus figuras mágicas, las siluetas fantasmagóricas, las fusiones animales y orgánicas. Así comienza a pintar de manera intuitiva, desde el corazón.

Su pintura es un viaje y su exposición en Turquía fue la libre expresión del sentido. "Gozo con el placer de pintar y llenar de color esta colección. Compartir mi arte con otras culturas y otras miradas es lo que paga el trabajo de pintar", afirma el artista.

Su Casa visitó el estudio del pintor, a su regreso de Turquía, para hablar de su obra, su oficio y su vida.

El Cambio -Por qué pasar del plano rectangular y amplio, al que tiene habituados a sus seguidores, al color intenso y la redondez?

-Refiriéndose a la obra de la exposición "Vórtice", la propuesta básica es el principio y el fin. La espiral, el eterno retorno de las cosas, pero modificadas por el tiempo y el espacio. el principio del fin o el fin del principio.

"Los trazos fuertes a carboncillos que siguen al círculo dibujado a mano alzada, es el método de trabajo que uso para esta colección. Todo es movimiento, todo es cambio, no hay arriba y no hay abajo. Todo es un todo. es el pensamiento zen, que va muy de la mano con la filosofía del dibujo, de la revelación, de la iluminación.

"En esta colección, el círculo se replantea una y otra vez, es parte de mi proceso creativo, el buscar, el replantear un tema y una forma hasta resolverla. Es un proceso de pensamiento, de búsqueda, una forma de conocimiento".

- Algunas personas que han visto esta colección "Vórtice", prefiern su propuesta habitual de humos, figurativa y orgánica. Aparentemente el color no sería su fuerte. Qué les diría ?

- La explosión de colores se debe a la inmensa impresión que me causó mi visita a Río de Janeiro (Brasil), en febrero del año pasado y antepasado

Primero fui a exponer y luego viajé al Carnaval de Río, la fiesta más grande del mundo. Mi exposición fue en la galería Cándido Portinari de la Universidad estatal de Río de Janeiro, y fue toda en blanco y negro, como lo son en general mis obras, estaba muy cerca de la exposición de esculturas de Anthony Gormley, uno de los escultores contemporáneos más famosos, y era revelador la cercanía y unidad que tenía con mis dibujos, pues sus esculturas son figuras de hombres, su propio cuerpo repetido una y otra vez en diferentes posiciones.

"Así y todo, esta exposición no me aportó tanto como el impacto de la calle, de las gentes, de la música, de la naturaleza, de la montaña urbana en Río, fue irresistible para mí.

"Hubo una eclosión de color y de formas que tuve necesariamente que extraer de mí. A esto ayudó la seductora técnica del pastel, con sus brillantes colores y su textura de satén. Pienso que un dibujante, un pintor, un ser humano no debe limitarse a lo que hace mejor, o lo que cree que hace mejor o lo que la gente cree que hace mejor. Debe experimentar, viajar, cambiar, moverse, investigar."

"Para mi, las fórmulas pierden validez rápidamente, la repetición es el significado de lo estéril. Para juzgar las obras de arte, se necesita tiempo, no de días, sino de muchos años..., siglos."

- Cómo fue recibida su obra en Turquía ? Podremos ver "Vórtice" en Costa Rica ?

- Pienso que muy poca gente vio esta obra y es normal que esperen de mí únicamente dibujos en blanco y negro. Eso está bien, pero también está bien lo otro. De las obras que llevé (a Turquía), traje de vuelta seis, las demás se vendieron, pienso que eso es una señal de que gustaron; pero un pintor no debe pensar en si las obras van a gustar, si se van a vender o no, porque como dijo Picasso: "El que pinta para vender, ni pinta, ni vende".

"Para mí, el compromiso es conmigo mismo, no dependo de mi pintura para vivir, soy profesor de dibujo en la Universidad Nacional y eso me da la gran libertad para crear e investigar sin el mensocabo de la necesidad, de la gran limitación que es vivir de la pintura." "El sentido final de dibujar es aprender, conocer, conocerse, ser mejor, disfrutar, crecer y amar. Que los dibujos gusten o no, se vendan o no, en mi caso, es algo accesorio y no es lo más relevante". "Un pintor debe crecer y experimentar, cambiar, romper sus propios límites. Vórtices fue una investigación muy placentera y con buenas bases técnicas, y esas obras hay que verlas en esa perspectiva"

Con todo el gozo que le generó esta experimentación con otras formas y colores poco habituales en él, tras ese impasse de color, Miguel Hernández volverá a sus dibujos de humo y experimentar con paisajes abstractos gigantes.

Los vórtices de Miguel Hernández

Por: Thais Aguilar

Link: La Nación

Al pintor herediano Miguel Hernández le gustan las yerberas y él mismo lo confiesa. Le agradan el humo y pintar con él sobre telas blancas simulando cuerpos, gusanos gigantes, formas orgánicas...; nunca suelta el carboncillo, y su obra más reconocida suele ser, desde hace años, en blanco y negro, con escaso color y mucho dinamismo.

Sin embargo, Hernández ha hecho un alto en su prolífica creación para dar rienda suelta al círculo, al infinito de la espiral, y los acompaña de humo y color, mucho color, para dar vida a la colección Vórtices: 12 pinturas sobre lienzo, técnica de humo, acrílico y tiza pastel de 1 x 1 metros, así como ocho dibujos en la misma técnica, de 80 x 60 cm.

Hernández expone esta colección en el Centro Cultural de Antalya, de la Universidad de Ankara (Turquía), como parte de la actividad intercontinental denominada Arte, cultura y sociedad: Encuentro del viejo y el nuevo mundo. Allí también impartirá una conferencia sobre el arte contemporáneo centroamericano.

Círculos Concéntricos

Con Vórtices, Hernández pasa de su habitual plano rectangular para adentrarse en los círculos concéntricos como símbolos de los efímero y del eterno retorno, del cual surgen seres mágicos, llenos de colorido, inspirados en el cromatismo costarricense. Algunos estamos poco habituados al color en la obra de Miguel Hernández pues su factura plástica ha sido siempre muy monocromática: negro sobre blanco, y de trazos muy libres. Algunas veces es figurativa, otras orgánica, pero siempre es inesperada, vital, desenfadada.

Vórtices tiene otra magia, la del realismo mágico, el de los círculos concéntricos y vertiginosos de los que surgen animales, mitad gusanos, mitad humanos, a la vez que las figuras humanas cual almas errantes que se desdoblan en la circularidad y se funden con el color

Esos círculos podrían interpretarse como las yerberas, de las que tanto gusta, o podrían ser mandalas, como afirma el crítico de arte cubano Ricardo Pau Llosa en su presentación de la obra. Según el crítico, Miguel Hernández retoma un importante tema de su trabajo: la tensión entre sensualidad y disipación: “Los dos cantos de sirena del mundo para la mente y del espíritu. En efecto, Hernández las hace inextricables, como dos caras de una moneda, engarzando las varias resonancias arquetípicas asociadas con el círculo, el vórtice y el mandala, con las simbólicas extensiones de la figura humana. La nueva serie pone en evidencia cuán complementarios son los esquemas de cuerpo y vórtice, pero lo hace en lenguaje pictórico que es sensorialmente inmediato, incluso hedonístico”, describe el experto.

Empero, Pau Llosa observa estos mandalas-yerberas como un punto de conexión donde se reconcilian “lo mundano con lo celestial”. “Esta imagen y sus pigmentos que se salpican e irradian hacia el frente desde la circunferencia, son la expresión del irreprimible hedonismo de Hernández, de su aversión a permitir que el concepto se torne inmanente sin brindar igual homenaje a la naturaleza vibrante, impredecible, pasional e incontrolable de la creación, así como a la aprehensión de las imágenes artísticas”. Sin embargo, pese a la inspiración de los mandalas, la colección de dibujos de Vórtices nos sugiere estar frente al infierno de La divina comedi a: con color, sin demonios ni tormentos, aunque con una magia surrealista que sorprende…

Estas obras sorprenden por sus deformidades y sus seres fusionados, fragmentados, diluidos siempre en la técnica del humo; intuitivos, demoniacos y hasta orgánicos; todos confluyendo, fundidos y en espiral, en el infinito de la esfera. La intuición del humo. En efecto, Miguel Hernández se niega a seguir esquemas desde el lienzo. A diferencia de otros artistas, Miguel confiesa: “Comienzo de manera muy intuitiva un cuadro y nunca se cómo terminará. Mi pintura es un viaje creativo. En esta colección lleno de color y formas que me inspiran desde la música que escucho, hasta las yerberas que observo desde mi florero”.

Sin ideas previas, con base en la técnica del humo, Hernández toma las tizas pastel y el eterno carboncillo para jugar con los círculos concéntricos, una y otra vez. Es un divertimento creativo de donde surgen sus figuras mágicas, las siluetas fantasmagóricas, las fusiones animales y orgánicas. Así comienza a pintar, de manera intuitiva, desde el corazón. Su pintura es un viaje, su exposición es la libre expresión del sentido que lo llevará a Turquía para departir, con público y colegas, sobre el estado de la pintura centroamericana y costarricense. “Gozo con el placer de pintar y llenar de color esta colección. Compartir mi arte con otras culturas y otras miradas es lo que paga el trabajo de pintar”, afirma el artista. “Un pintor debe crecer y experimentar, cambiar, romper sus propios límites. Vórtices es una investigación muy placentera y con buenas bases técnicas, y estas obras hay que verlas en esa perspectiva”, confiesa el pintor. Tras este “impasse” de color, volverá a sus dibujos de humo y a experimentar con paisajes abstractos gigantes.

El Fútbol se hace humo

Rodrigo Rubí

En la Galería Cándido Portinari, de Río de Janeiro, expongo 23 cuadros hechos sobre papel y tela. La técnica primordial y por la que se interesaron los curadores de la galería fue el particular uso del humo, la vela y el agua. Empleo el hollín y el carboncillo volátil, y tambi´´n uso mucho el carbón. Esta técnica no es corriente en el arte, pero se adapta exactamente a mi modo personal de expresión.

Los títulos refieren a temas propiamente futbolísticos, algunos son Eje, Jugada secuencial, Malabar de cabeza, Chalaca, A profundidad, Penal, Gol, etc. El objetivo fue crear toda una secuencia como si estuviéramos presenciando un partido de fútbol. Las imágenes se desarrollan en serie cual si fuera una película de gran formato.

La que empleo es una técnica tan bella, tan versátil, tan natural, que es un placer trabajar así. Aquí, en Rio de Janeiro, una espectadora me dijo que de niña jugaba dibujando con candelas. En Costa Rica tengo una amiga que también jugaba así, sobre todo cuando se iba la luz.

Algo de la misma técnica aplica el artista germano-checo Jirí Georg Dokoupil. Vi algunas de sus obras en Nueva York, en el mismo lugar en que yo exponía: la Leonora Vega Gallery pero él hacía un arte hiperrealista con la candela, empleando puntitos. En mi obra procuro la expresión gestual, la soltura, la fuerza natural del fuego. La invitación a exponer en Brasil surgió de María Teresa Toribio Lemos, directora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ), y de Mario Oliva Medina, vicerrector de Extensión de la Universidad Nacional, de Heredia. La exposición se presenta dentro de un Congreso Mundial de estudios Latinoamericanos en el que participan intelectuales de todo el mundo.

A propósito de estas obras, el doctor Mario Oliva escribió: "En un gesto de gratitud creativa hacia la Universidad de Río de Janeiro, Miguel Hernández, presenta una serie de imágenes que vibran con el jogo bonito. Son dibujos de expreseiones lúdicas, donde predominan el movimiento, la angustia, la búsqueda, el ingenio y la vitalidad".

La Galería Cándido Portinari lleva el nombre del artista moderno más famoso de Brasil. Se ubica en un centro cultural dentro de la UERJ. Aquella es una galería sin fines de lucro y un espacio abierto a los más diversos lenguajes del arte. El objetivo principal de esta galería es democratizar las prácticas artísticas, sin crear jerarquizaciones entre los distintos saberes y expresiones. No se hace diferencia entre arte erudito o popular, video o instalación, pintura o dibujo. Se reúnen todas las manifestaciones artísticas con una multiplicidad de percepciones, y se intenta dinamizar el diálogo.

Algunas de estas obras se exhibirán en Costa Rica. A raíz de la actual exhibición, he recibido una invitación para exponer en Trinidad y Tobago, y en Turquía en un centro cultural situado en Ankara; en ambos casos, en el 2013.

Movimiento Vital

Por: Xinia Molina Ruíz

Figuras en movimiento y metáforas que aluden a la transformación constante son los hilos entretejidos en Movimiento Vital, exposición del pintor Miguel Hernández Bastos, que se exhibió en mayo en la Escuela de Arte y Comunicación Visual de la Universidad nacional (UNA) y que seguirá de forma itinerante, en otros espacios dentro y fuera del campus

La exposición estuvo integrada por 40 obras inéditas, las cuales realizó ya con humo y pincel, ya en acuarela y tiza o bien sobre papel y tela. La exposición fue articulada en series con temas específicos. Una de las series que llamó la atención fue la denominada Tersícore, la cual representó figuras en movimiento, bailarinas, elaboradas de manera muy gestual, con el humo de una candela. Según explica Hernández, son en realidad metáforas que aluden a la transformación constante, a esa utopía de captar y materializar el tiempo y de congelar los instantes.

Otra serie, Anatomías, aludió al deterioro constante y perpetuo del cuerpo. La materia se transforma, se desvanece y queda registrada una ilusión efímera, captada en la huella del humo. Escenas Cotidianas, otra de las series, fue la que representó figuras conversando o corriendo. En ellas, más que en el detalle formal y físico de la representación clásica, se refiere a energías, trazos muy fluidos, texturas que representan de manera simbólica lo que el ojo generalmente no percibe. Al respecto Hernández comentó que se trata de un verdadero intento por representar espacios invisibles.

Esta exposición es un esfuerzo de la Escuela de Arte y Comunicación Visual por proyectar el trabajo y producción de sus docentes, tanto dentro del campus universitario como a nivel nacional, de acercar el trabajo de los profesores, a los estudiantes de la UNA. Movimiento Vital se convertirá en una exposición itinerante, ya que viajará a otros espacios dentro de la UNA y también se expondrá en la Galería de arte del señor Adolfo Goldenberg en Escazú, como parte de un proyecto de extender y proyectar esta exposición a otras zonas del país. En setiembre, Hernández tiene programada una exposición de dibujos en gran formato, en el centro Cultural Artístico y Natural Kaleidoscopio, bajo la dirección de Jessica Lachner.

Del Humo

Este pintor herediano, y profesor de la Escuela de Arte y Comunicación Visual ha recibido prestigiosos galardones en Costa Rica y en el extranjero, y ha expuesto sus obras en galerías en Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, Estados Unidos, Italia, Japón y otros países. Hernández comenzó a cosechar éxitos con obras centradas en la imagen por excelencia de las formas clásicas de representación: el cuerpo humano. El artista consiguió dominar cada detalle y toda relación de proporción de la figura humana, con excelentes resultados. Luego de una ardua tarea de experimentación, que se transforma en serias investigaciones, Miguel Hernández logra estructurar una obra pictórica basada en el uso de la huella del humo procedente de velas, candiles y sopletes sobre papel, con tela y lona como soportes.

Cambio y Permanencia: Obra reciente de Miguel Hernández

Por: Efraín Hernández Villalobos. EACV, CIDEA - Universidad Nacional

Partiendo de su admiración por Paalen y su singular tratamiento técnico, Hernández, luego de una árdua tarea de experimentación que se transforma en una seria investigación; consigue estructurar una obra pictórica basada en el uso de la huella del humo procedente de candiles y velas sobre telas y otros soportes.

El humo responde a la idea del autor de tratar el tema de los pasajero, de aquello que se nos escapa; de lo breve de la experiencia humana, de lo transitorio y frágil de la vida. Esta condición de lo inasible queda perfectamente expresada en la huella sutil del humo atrapada en el banco resplandeciente de la tela y -como la vida misma- controlada y libre a la vez consigue estructurar imágenes de figuración y no representatividad en variedad de tamaños, conjuntos y piezas independientes.

La sutil impronta oscura del humo consigue superficies de cálido erotismo y fija sensaciones de evanescente delicadeza en la secuencia delicada de matices y valores que se forman sobre los soportes. Las acciones realizadas con este proceso exigen presición y seguridad, no es posible el titubeo y es también necesaria la actitud flexible que sabe cuando dejar que el material hable por si mismo de manera espontánea y cuando controlarlo y dibujar con él los contornos y detalles de una figura humana que surge de un negro resplandor o un veloz torbellino. De esta forma lo humano, concretado en la figura desnuda se forma y se transforma, se hace y se deshace, se formula y se replantea como lo hacemos todos en la experiencia de nuestras vidas.

Lo gestual de ciertas manchas y rasgos, cuando no permanece tal cual el movimiento certero del pintor lo quiere, se reformula con otros materiales como carboncillo, pinceles y tintas para fijar la presencia de un cuerpo que nace de las brumas de la mancha. Al conseguir esta dualidad entre lo informe y lo concreto Hernández plantea afirmaciones en torno al clasicismo académico, la figura humana y su simbolismo en la tradición occidental, confrontado con la nada informe de la mancha como huella y testimonio de lo fugaz que los espectadores podrán interpretar de diversas maneras. Las superficies cromáticas y gráficas conseguidas con este tratamiento singular sugieren un espacio onírico que revela en sus marcas un mundo interior de transformación y cambio.

Los contrastes rotundos entre el negro y sus diversos valores sobre la blanca superficie de soporte consiguen sugerir otro discurso sobre la idea de los extremos y las dualidades que se concreta en la presencia misma de los contrastes físicos impregnados o dibujados en la tela. Indudablemente que este proceso técnico tan particular se justifica plenamente en los contenidos de las obras y se convierte en unidad de sentido y forma que revela la unión expresiva de mente y emoción.

Para quienes conocen a fondo la obra del artista y la historia del arte occidental, no será difícil descubrir entre manchas y formas el influjo de artistas que siempre han interesado a Hernández, podrán reconocer la huella apasionada de Orozco, el calor manierista de Pontormo, el misticismo de William Blake y la espiritualidad de Buonarotti. El observador creativo tendrá la oportunidad de ejercer su fantasía encontrando referencias múltiples al mundo de las formas y figuras naturales suavemente sugeridas en los intersticios de la huella del humo. Aquel que conoce y disfruta la presencia directa de los elementos desnudos del lenguaje visual encontrará en estas obras el goce de un artista que sabe discernir a través de la inmediatez contundente de estos materiales y procesos, una elaboración sofisticada de principios y procesos inherentes a la exploración de la sintaxis de la forma en las piezas no representativas.

Las obras impresionan por su presentación directa de la nada y el objeto en la fugacidad de lo indeterminado que por un momento se detiene en una tela para transformarse en la siguiente y reaparecer en la otra, metáfora del devenir humano y del lenguaje artístico. La acción del humo transformado en pincel marca la transición desde la condensación de la forma a su desaparición en lo inmaterial y lo informe, remitiendo a la esencia misma de la energía vital y su constante transformación. cambio y permanencia regulan este constante devenir entre el ser el tiempo y la nada.

Entre lo clásico y sus antípodas la pintura reciente de Miguel Hernández representa la honestidad de una búsuqeda en este caso fructífera que revela los procesos creativos de un artista y su lucha por dominar una forma de representar que es la perfecta solución a un discurso sobre la creación artística, la historia del arte y sus modelos visuales y la transformación de las nociones culturales de occidente sobre el papel del hombre, la condición humana y la existencia.

'Paisaje vulnerable', de Miguel Hernández

Por Miguel Hernández para La Nación

El título de esta obra es Paisaje vulnerable y mide 120 x 170 cm. Las técnica que apliqué son el humo y la tinta sobre lienzo. El cuadro data del año 2014. La obra surge como parte de un proceso de investigación que inicié en el 2009. Me interesó investigar con el humo como técnica y con sus efectos gráficos. Esta es una práctica muy particular, que ya lleva en sí un potencial técnico y expresivo muy fuerte. Aquí, la técnica es el primer actor, el más importante.

El humo aporta un valor semiótico, un concepto muy diferente de las técnicas convencionales que usa el pintor para expresarse.

Al principio usé candelas, pero, poco a poco, mi trabajo fue evolucionando a emplear lámparas de aceite y sopletes para lograr obras de gran formato.

Los primeros dibujos se basaron principalmente en las figuras humanas y en las sugerencias que las formas del humo me mostraban. Todo esto es un proceso lúdico, exultante.

De las figuras humanas pasé a representar el paisaje. Son dibujos en los que el contraste entre blanco y negro es fundamental. Los grandes espacios vacíos son la tónica de esta nueva serie. La composición resulta de la síntesis entre la forma y el vacío.

Los paisajes se basan en apuntes que hago en vivo del paisaje costarricense. Muchos también se ejecutan de memoria, como las impresiones que me dejaron unos viajes a los canales de Tortuguero. Tengo imágenes en mi memoria, y estas son enriquecidas con el humo.

Resulta que, en este proceso, la música es muy importante porque sus vibraciones viajan por el aire y afectan el comportamiento de las volutas de humo.

Toda esta colección de obras las hice enteramente con la música de Malher: con la sinfonía número 2 (llamada Resurrección ) y la sinfonía número 9. Ellas también son partícipes activas del proceso con la modificación que producen en el comportamiento del humo, tan versátil y tan huidizo.

Paisaje vulnerable no es una obra de transición: es una obra lograda, que me abrió las puertas a otras creaciones.

Entre mis proyectos cercanos están dos exposiciones. La primera se realizará en febrero del 2015, invitado por la Universidad de Ankara en su sede de Estudios Latinoamericanos, ubicada en la Universidad de Bogotá. Para octubre del 2015 estoy invitado a exponer el la Universidad de Busan, en Corea del Sur.

La exhibición donde muestro Paisaje vulnerable se llama Metamorfosis : Paisajes de humo ; se inauguró el viernes último y estará abierta hasta el viernes 21 de noviembre en el Hospital San Vicente de Paúl, de Heredia.

Concierto para voluta y carbón

Irene Antillón Ugalde (Crítica de Arte)

"Bach es para mí, espiritualidad, lo sublime. su esposa decía que si en el cielo hubiese música, esta debía ser la de su esposo... Bach es considerado el músico más importante de toda la historia"

El dibujo y el carbón

El amor es el inventor del dibujo, nos relata: "La palabra dibujo viene de la diosa griega Dibútares, que se enamoró de un mortal. Este debe ir a la guerra y ella lo abraza y sabe que va a morir. Mientras lo tiene entre sus brazos ve tirados en el suelo unos trozos de carbón con los que hace un dibujo de su amado en una piedra para nunca olvidarlo...Dibujar es congelar un momento para que no se vaya...porque todo se va como el agua en el canasto."

Tanto el carboncillo como el humo son elementos relacionados con lo primigéneo, con lo elemental, con el fuego. Aquí vemos una dualidad de lo volátil como el humo y lo completamente terrestre y orgánico, como lo es el carbón. Del carbón, que es lo más burdo nace el diamante, símbolo de sofisticación!

"Cuando uno pinta, uno se equilibra. Es una meditación. Los renacentistas decían que cuando uno pinta se hace más sabio", expresa. Nos cuenta que en la época medieval, los monjes Zen dibujaban con un pincel pero como sus movimientos eran tan grandes, les fue quedando corto el pincel y empezaron a usar escobones y terminaron usando sus melenas. Era un dibujo danzado con todo el cuerpo. Al final llegaron a la conclusión de que el dibujo es todo, caminar, nadar, danzar, todo traza líneas invisibles, toso es una expresión artística.

Para mí -sigue contando-. el dibujo es la llave del mundo del arte, todo tiene que ver con la línea, el contorno, las sombras. Entre todos los medios, mi preferido es el carboncillo.

El carboncillo es como un puente para comunicarse con la parte espiritual o invisible. Es un viaje creativo hacia adentro; cuando cerramos los ojos, explica, vemos la profundidad infinita dentro de uno mismo, estamos formados por el mismo material galáctico. Es un viaje hacia el microcosmos que te lleva al cosmos, como parte integral de él. A mi -nos expresa, esta certeza me equilibra, me sensibiliza, me da paz, estoy con Dios.

La magia del humo

Fumage es el esfumado logrado por el humo. El sfumato de la vela supera el logrado con el pincel y además ejerce magia en la gente que los vé...todos nos identificamos con el humo, el fuego. Es lo original.

Por su educación académica y tantas horas/dibujo, ha logrado desarrollar una sensibilidad muy fina, impresionante precisión en la línea. Su trazo es firme y decidido. "Es como viajar a través de las formas", nos explica Miguel. Es como danzar con las formas y el humo. La anatomía la tiene imbuida, las posiciones de los cuerpos las tiene estudiadas y frescas en su memoria, solo los deja salir.

Ha experimentado los diferentes medios de pintar con humo: la vela que produce una mancha pequeña, el soplete es más peligroso y despide mucho humo, la lámpara de canfín da efectos más amplios, nos explica. "Puedo ser expresionista por los contrastes y la forma de la pincelada y contemporáaneo por las composiciones, incluso por la escala pero la temática es surrealista", nos comenta mientras que muestra en sus álbumes de fotos, recuerdos de obras desde los 13 años, donde mantiene el mismo estilo, temática y lenguaje propios.

hace 20 años decidió radicar en Costa Rica, donde es profesor de dibujo en la Escuela de Artes Pláasticas y Comunicación Visual de la Universidad Nacional, Heredia. En Heredia también tiene su estudio, donde disfrutamos viendo sus últimas obras acompañados de carboncillos y de Joan Sebastian Bach y conociendo a este hombre sencillo, lleno de gratitud por la vida, pletórico de creatividad y de cultura quien nos permitió adentrarnos en su mundo y compartir su arte.

Sobre su temática

Tal vez por su filiación emocional con el Renacimiento donde el ser humano es el centro del universo, el leitmotiv de su obra es el Hombre, sus sentimientos, pensamientos, situaciones, posiciones. El cuerpo como receptáculo de experiencias.

Sin embargo sus personajes son incorpóreos, evanescentes como hijos del humo que son, porque tienen una energía por dentro que los mueve y nos mueve a nosotros también como espectadores. Nos explica que estamos en constante transfiguración, que cuando se hace un retrato, ve cómo se va transformando ante sus ojos la persona, de acuerdo a sus pensamientos. Todo es volátil.

"Transitoriedad del Hombre", es un tema recurrente. Es la síntesis de todo, hablamos de Hombre, es decir la vida, todo, ahí relaciona la necesidad del movimiento, la fuerza, la figura humana y esa manera en que se hace etérea, se desmaterializa, que es donde vamos nosotros al final... No es arte de conciencia social, de crítica social, a él no le interesa eso, está implícito ya en las figuras, la necesidad del hombre por liberarse, por superarse. Va más allá de todo, es más de conciencia espiritual, no se puede detener, mejor que siga fluyendo. Nos relata que los chinos ven el paisaje como un cuerpo humano: las piedras es la formación ósea, los ríos son las venas, los árboles los tejidos, es el micro y el macro mundo. A Jacson Pollock -continúa conversando,- le preguntaron por qué pintaba la naturaleza y él contestó: yo soy la naturaleza.

El paisaje es un tema novedoso en él. "Estanque Luminoso" es un poema visual. Nos comenta que esa fue una etapa muy feliz de su vida. "Todo está relacionado, una mujer lo inspiró mucho, fue un momento de plenitud, como la música incidental que no es planificada sino espontánea. Todo sale de primera mano, y mis pinturas salen de sugerencia de la mancha de humo de base, que no puedo controlar porque no tiene bordes".

EstÁa ahora trabajando con los paisajes, hace tiempo quería hacerlo. La figura del hombre con el paisaje. "He rescatado dos grandes artistas Goya, en su época negra y El Bosco. Es un replanteamiento de su misterio, de su magia. Los bosques tienen ojos, oídos, boca, decía Bosch. Yo quiero registrar las insinuaciones del humo", afirma.

Y todo sale de una sola vez, los bocetos son mentales. De esta manera, por esa soltura que le da la seguridad del trazo, ha sido invitado a pintar en vivo en diferentes actividades artísticas. hacer dibujo performático. Nos comparte que para él dibujar ha sido totalmente íntimo y estar en relación directa con el público al principio lo intimidó. Pero con una sonata de Beethoven en el fondo, empezó a demostrar los trazos de Da Vinci reproducirlos de memoria, el gesto, la línea, en el salón de la antigua Aduana ante casi 300 pesonas y fue un éxito, fue muy didáactico y emocionante. Era algo nuevo, un espectáculo visual y sonoro, de arte total.

En su obra reciente, enfatizada en el paisaje, busca la simplicidad de la forma. Paisajes ancestrales, paisajes vulnerables, paisajes reptilianos, Tepsícore la diosa de la danza, todas esas imágenes tiene esperando que el artista les de la oportunidad de salir, conjuradas por el humo, para materializarse en sus lienzos.

Como profesor de arte produce gran satisfacción, ver como se desarrollan artísticamente sus estudiantes, recibir de ellos. Los libera de la creencia de que el dibujo es una disciplina férrea, una carga pesada y los enseña a disfrutar del dibujo. Cita a Ingres "Ingres pidió que le pusieran en su tumba que amaba mucho el dibujo". Las clases entonces se convierten en algo fresco, muy natural, algo que se disfruta al cien por ciento. "Dibujar es como caminar, tomar agua", continúa relatándonos.

Nos comenta Hernández que su intención como educador, es transmitirle a sus estudiantes el amor por el dibujo dibujando delante de ellos, hablándoles de la importancia de dibujar pues el dibujo es una herramienta de análisis... de conocimiento y relatándoles, obtenidos en su bagaje literario tan extenso, paisajes históricos y anécdotas: "Antes había una tablita que se llamaba DIBUXO, que era para dibujar. Dibujar siempre, porque el dibujo ayuda a disfrutar más de la vida, nos hace consientes de las formas ; al ver los contornos se nos materializan las cosas. Por eso dibujar es revelar, es una revelación, una epifanía. Por eso el dibujo es lo máas puro, lo más directo. en la pintura entran muchos otros elementos más", explica. Y les enseña a que si van a dibujar un árbol por ejemplo, conversen visualmente con él, a nivel del alma. Así al dibujarlo se comienza a ver las formas y empieza a hacerse diferente a lo demás". "Dinorah Bolandi -continúa- decía a sus pupilos que trataran de sentirse como un árbol, sentir las hojas, el movimiento, el viento..."

5 questions for a painter: 'Art is the pursuit of the truth'

ELIZABETH LANG

Miguel Hernández launched his artistic career at the age of 7, inspired and taught by the members of his family in Santa Bárbara, Heredia. Admitted to the school of art at the National University (UNA) at the age of 15, he became the first-ever UNA student to obtain an undergraduate degree in fine arts, and then earned his Master’s at the Pratt Institute in New York on a Fulbright scholarship.

Today, this UNA professor, 54, is known for work that combines the human figure and nature and explores the concept of metamorphosis. Through the use of smoke he has achieved his signature style, influenced by Michelangelo, Goya and Bacon. His work has been exhibited in countries all over the world, from Ecuador and Peru to Germany and the United States.

The Tico Times sat down with the artist at his home in Heredia. Excerpts follow:

TT: Why did you choose to be an artist? What motivated you?

MH: In my case, it was something I was born with. I had cousins and uncles who were self-taught in drawing. My uncle, don Gerardo, lived in a house where you could see the magnificent sunsets, and he painted them beautifully. When I was a boy I would finish school and go to his house to watch him paint. That motivated me. I’m not really a painter; I’m more of a thinker about shapes and graphics. I didn’t know the life of a painter could be so interesting. It requires you to know about a whole bunch of things. You have to read a lot about philosophy, history, poetry, music, … all of this creates a very rich education. We are all artists, but sometimes the idea of working in an office kills our [inner] artist. I am absolutely privileged.

What does art mean to you?

Art is learning: getting a grasp on how to live. Art is what transcends the vulgar, the mediocre. That can be achieved through a painting or an attitude towards everything that surrounds you. The art is the pursuit of the truth. Picasso said, “Art is a lie that tells truth.” Art is an interior truth. When I paint I can be either very honest or a liar. When am I a liar? When I paint what I think people might like in order to sell my work.

What is the meaning of the smoke in your artworks?

In paintings throughout history, at least in the Renaissance portraits, a candle is present. This candle’s symbolism is life. If the person portrayed was halfway through his life, the candle would also be halfway through. These painters were emphasizing what we are, and that life is a dream and it goes by too fast. The candle itself has that ephemeral sense of the volatile.

Here, the technique and essence of my work come together perfectly. I’ve always searched for the idea of the metamorphosis or transformation. I’ve been able to achieve it through the use of the smoke. Metamorphosis means to change into something beyond what we have. This means that when you die, you don’t die. You transform into other energies.

What defines a good piece of artwork?

It never ends; it always has its own mystery that draws your attention. An average piece of art, on the other hand, ends quickly. The work’s technique and its capacity to communicate what the artist is trying to transmit are the factors that make it valuable. It must have technique and essence. If it really is good and heartfelt, the art transcends space and time. It will still draw people’s attention. When the artist is alive, its charm and mystery is lost. [Laughs.]

What has been the key to your success?

Success in art, life, and the profession that you practice consists of enjoying what you do. When you work, what is it that you do? You sell your time, and what is time? Life. I would be really unhappy if I were working on something that I don’t like. Shakespeare said that the secret to success is to do what you enjoy the most. In my case, I can’t be better! I don’t envy the great athletes because I think I am in a superior world! [Laughs.] It’s all in the mind, right? The secret is to enjoy and love what you are doing. If you find the pleasure in it, everything comes out naturally.

Miguel Hernández Bastos vuelve el humo en arte

Victor Hurtado Ovidedo para La Nación

"¿Quién sabe si esto no es lo más primitivo y lo más elemental", dice Miguel Hernández a la par de uno de sus dibujos trazados con llama y humo. "Así comenzó el arte en las cuevas: dibujando con antorchas y carbones sobre las paredes", añade.

Algo de la maestría de nuestros antepasados nos llega cuando vemos las 13 obras grandes y medianas que Hernández exhibe en el Centro de Estudios Brasileños : aquí hubo fuego y humo, y nos intriga saber cómo lo hizo.

La exposición Soplo de vida incluye ocho cuadros que presentan figuras humanas, y cinco son paisajes estilizados. Tres incluyen colores.

Viento y fuego. ¿Cómo trabaja Hernández? Toma una cartulina blanca y la coloca en un marco alto y horizontal, a modo de un "techo" bajo el que él se ubica. Enciende una vela y la acerca a la cartulina de manera que el humo (el hollín) de la mecha la tizne de negro o de tonos grises. El tono se aclara si el artista pasa rápidamente la vela por un lugar; si la detiene, es más obscuro pues el hollín se acumula.

Soplo de vida se hizo con humo, óleo y carboncillo.

Cuando se iniciaba en esta técnica, Hernández hacía un boceto con carboncillo sobre la cartulina, lo seguía con la llama y "pintaba" la obra. Sin embargo, el artista dibuja ya sin bocetos sobre las cartulinas, y ahora también sobre lienzos.

Un viento mínimo quizá altere la llama y cambie el trazo final. "La música genera vibraciones en el aire. Si oigo rock mientras dibujo, la llama se mueve más, o... ¿será que me lo imagino?", expresa Miguel Hernández.

Luego de dibujar-tiznar sobre la cartulina o el lienzo, Miguel pasa unos dedos, un borrador o un pincel para retirar el hollín de los lugares que desea aclarar. "Lo hago cada vez menos, y ahora casi no hay diferencias entre el trazo con la vela y la obra final", añade Hernández. A veces pasa un pincel con tinta para intensificar el color negro.

El hollín se borra cuando se lo roza levemente; por esto, al final, Miguel aplica un barniz con un atomizador y cubre la obra.

"Me habría gustado añadir color al hollín, pero es imposible porque el carbón es negro", lamenta el artista. La técnica que él emplea exige rapidez pues la lentitud ocasiona que la cartulina o el lienzo se quemen y se pierda el trabajo.

Danzas de vida. Algunos surrealistas, como Salvador Dalí , usaron aquella técnica, denominada sfumato o fumage . La emplea también el artista checo Jiri Dokoupil , con quien Miguel compartió una exposición en Nueva York. Sin embargo, Dokoupil no dibuja figuras, sino emplea las llamas para impregnar puntos y volutas que luego colorea.

"Yo soy profesor de dibujo en la Universidad Nacional, y en las clases practicamos durante tres horas: dibujamos piezas de un minuto cada una. Hacemos dibujos gestuales, en los que importa la expresión de la figura", detalla Hernández. Gran parte de su obra estiliza cuerpos y cabezas.

Miguel enfoca de perfil los cuerpos, tensos y curvos. "Ellos danzan, pero también reflejan la vida, otra danza, que nos arroja al movimiento con sus cambios constantes de felicidad o de angustia", precisa Miguel Hernández y añade:

–Yo dibujo de memoria, sin modelos, aunque, con los estudiantes de la UNA , practico mucho con modelos, que suelen ser alumnos de teatro y danza.

Sin embargo, desde hace muchos años, Hernández ejecuta también retratos figurativos al lápiz y al pastel. "En el dibujo académico, lo más difícil es lograr la soltura. La obra final quizá sugiera que es improvisada, pero no lo es", agrega el artista.

Algunas de las 13 obras son abstractas, como Naturaleza y los dos Nocturno de Chopin. En cambio, Tortuguero (humo, óleo y carboncillo) viaja a medio camino: a primera vista es una profusión de manchas negras sobre un fondo rojizo; a segunda vista, las manchas resultan ser cabezas, mas siempre rodeadas de una evanescencia: un aura gris que nos vibra en la imaginación.

Para Miguel, entre las figuras humanas y los paisajes hay fraternidad: "Recuerdo estas ideas orientales: el cuerpo es un paisaje interior porque las venas son ríos, los huesos son piedras...".

Los paisajes de Miguel Hernández son difuminados, casi simbólicos. Las crestas de las montañas se cruzan con las copas de los árboles, y todo se oculta vestido por la bruma.

–Yo nací en Santa Bárbara de Heredia, donde las tardes se nublan. Cuando yo era niño, había poca luz eléctrica, de modo que caminábamos en la penumbra –recuerda Hernández.

Dicho sea a propósito de "difuminación" y de "humo": ambas palabras derivan en fumus ("humo" en latín).

Fuga perpetua. Miguel Hernández Bastos nació en Heredia en 1961. A los 22 años era profesor de dibujo en la UNA. Después recibió una beca Fulbright que le permitió estudiar pintura en el prestigioso Instituto Pratt, de Nueva York, donde logró una maestría en arte. "En Nueva York permanecí durante siete años. Ahora soy catedrático de arte en la UNA", detalla Hernández.

Con 23 años, Hernández ganó el Premio Nacional de Artes Plásticas, que se le concedió otra vez en 1992. Miguel integra el Grupo Bocaracá y ha expuesto obras desde 1984 tanto de manera individual como colectiva, dentro y fuera de nuestro país.

Hernández ha brindado más de 15 muestras individuales y ha participado de una veintena de exhibiciones colectivas.

Miguel pasará un mes en Turquía, invitado por la Escuela de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Ankara para crear obras y exponerlas.

El crítico Efraín Hernández Villalobos ha dicho: "En Miguel Hernández, el humo responde a la idea del autor de tratar el tema de lo pasajero, de aquello que se nos escapa; de lo breve de la experiencia humana, de lo transitorio y frágil de la vida".

La tenuidad de las figuras de Miguel Hernández crea retratos de espíritus que están por fugar del lienzo. Al irse una mariposa, Juan Ramón Jiménez escribió: "solo queda en mi mano / la forma de su huida". Tal ocurre aquí.

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